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En 1989 la Unión de Repúblicas Socialistas
Sovieticas URSS, se viene abajo como sistema político económico y social,
y empieza a incursionar, a tropezones, en el sistema capitalista. En 1992
en la ex-URSS se “rematan” bienes del antiguo sistema, que en realidad
eran los bienes del pueblo administrados por el Estado, dando lugar a la
formación de grandes fortunas individuales de un grupo de personas. Vamos
a referirnos acá a ese grupo de personas que se juntan formando una
especie de mafia que tenía fuertes conexiones con el Poder en Rusia y, de
cómo se formaron esas fortunas.
Este es también un documento histórico escrito en octubre de 1998, (actualizado en noviembre de2003) correspondiente a la serie Las Crisis de Nuestro Tiempo. Esta vez estamos en medio de La crisis rusa:
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LOS SIETE BARONES DE LA NUEVA RUSIA

Lic. Luis Carlos Luksic Nava
Aún después de la desmembración de la Unión Soviética en una serie de Estados, tendientes todos al capitalismo (como se vino a demostrar por el apoyo de los “países del Este, con excepción de Rusia, al Presidente Bush en la Guerra de Irak en 2003), Rusia continúa constituyendo el país más grande del mundo con más de 17 millones de km2. ¿Será posible que oligarcas del antiguo régimen, sean los capitalistas de ahora, en una convulsionada Rusia?.
Muchas de las informaciones de este artículo vienen de un periódico sueco Dagens Nyheter, "Las Noticias del Día" y su corresponsal en Moscú, otras de noticias internacionales, Internet, etc.
Oligarquía, según el diccionario, significa el gobierno de unos pocos. En este caso se trata de un pequeño grupo de financistas que parece detentar un poder muy fuerte “detrás del trono”, o de la silla presidencial y de la del Primer Ministro en ese enorme país.
Siete son los jóvenes barones de la nueva Rusia, jóvenes porque sus edades oscilan alrededor de los 40 años. Este pequeño grupo de personas, ha logrado lo que Napoleon y Hitler no pudieron lograr: ¡Conquistar Rusia!.
Esta nueva oligarquía, en efecto, se ha "comprado", (aunque tal vez el término "adjudicado", sea más propio), prácticamente la Rusia entera. Son dueños de fuentes de materias primas, bancos, industrias y diversos medios de comunicación (Canales de TV, periódicos y revistas) y tienen gran influencia sobre políticos de alto nivel.
Los nombres de estos siete barones
son:
Michail Chodorovski.- De 35 años de edad. Dueño del Banco Menatep. Dueño de
parte del influyente Canal televisivo con alcance en todo el país "ORT" y de la
revista Playboy rusa.
Vladimir Gusinski.- Exitoso ex Director de Teatro, dueño del Mostbank y del
también influyente Canal televisivo NTV. Dueño de varios períodicos y revistas,
entre ellas "Segodnya" y otra revista llamada el Newsweek ruso "Itogy".
Vladimir Vinogradov.- Dueño del "Inkombank".
Boris Berezovski.- El mayor del grupo con 52 años de edad, matemático de la
Academia de Ciencias de Rusia. Controla el imperio de los medios de
autotransporte "Logovaz".
Michail Friedman.- Dueño del "Alfa Bank".
Vladimir Potanin.- Dueño del "Uneximbank", de la empresa petrolera "Sidanko" y
de períodicos y medios de comunicación escrita entre los que se cuentan los
períodicos "Izvestia" y "Komsomoloskaya Pravda".
Alexander Smolenski.- Dueño del SSB-Agro bank (banco agrario) y de la revista
para hombres de negocios "Kommersant"
En este grupo, casi como que habría que contar a Victor Chernomyrdin, el ex
Director de una de las empresas de gas más grandes del mundo: "Gaspron", quien
era el candidato favorito del Presidente Boris Yeltsin para volver a ocupar por
segunda vez el puesto de Primer Ministro, a fines de agosto y principios de
septiembre (1998) pero que, fue vetado por la Cámara Baja rusa, la "Duma"
dominada por una mayoría de representantes comunistas.
LA
DUMA, EL PODER COMUNISTA
De allá se colige otro factor de poder en Rusia, opuesto al de los siete
barones: el Partido Comunista ruso que según encuestas, es el más grande del
país con un 42% de los votos del electorado (1998) y que, puede estar
capitalizando mayores simpatías en medio de la debacle econ ómica actual (en
1998 Rusia estaba en medio de la llamada “Crisis Rusa”), apelando a una
nostalgia por el pasado cuando no existían ni inflación ni desempleo, aunque
entonces no se hablaba de la eficiencia de las empresas ni de que un empleado u
obrero podía realizar el trabajo que ocupaban 4 o 5
La crisis rusa que tanto desastre está causando, necesita ser solucionada. El aspecto político del rechazo de Chernomyrdin fue resuelto mediante la elección de Primakov, aceptado por la Duma. Sin embargo, el 16 de septiembre el FMI y el Grupo de los Siete G7, no encontraban que la dirigencia rusa haya presentado un programa coherente para salir de la crisis.
Aun ahora (octubre de 1998) no se conoce una opinión diferente del FMI que no estaba de acuerdo con que Primakov solo imprimiera dinero, US$ 12.000 millones al cambio, para pagar sueldos devengados a empleados y obreros, mientras el rublo se seguía devaluando (estaba a 12,45 por dólar, de 6,25 a principios de la crisis el 17 de agosto 1998) y el fantasma de una hiperinflación se cernía amenazadoramente sobre Rusia, con una inflación mensual calculada para fines de septiembre, en el peor de los casos en 116,2%. Además se han venido descubriendo robos de dineros otorgados inclusive por organismos internacionales. Aunque la atención del mundo esté centrada en una palabra de Greenspan o en los efectos del sexcándalo Lewinski; en Rusia la situación continúa deteriorándose peligrosamente ....
En los inicios de la crisis, como
se menciona más adelante, los siete barones estuvieron detrás de la destitución
de Sergei Kiriyenko de su puesto de Primer Ministro y naturalmente también del
posterior intento de nominación de Victor Chernomyrdin en ese puesto. Kiriyenko,
no estaba dispuesto a ayudar a los bancos (incluídos los del grupo) con fondos
del Estado y se empecinaba en que las grandes empresas (incluídas las del grupo)
pagaran impuestos, eso por exigencias del FMI para que Rusia pudiera seguir
optando a créditos blandos de ese organismo, por eso lo sacaron. Apenas
Kiriyenko desapareció de la escena, el Banco Central, bombeó 4.000 millones de
rublos (unos US$ 700 millones) para los bancos.
Un programa de la BBC llamado “El Zar Boris” presenta al Presidente Yeltsin,
como un hombre impredecible, con una enorme sed de poder y relata como "dio
cuenta" de sus oponentes políticos en diversas ocasiones, empezando por
Gorvatchov y continuando por otros miembros del parlamento, llegando inclusive a
hacer bombardear "la Casa Blanca" o Parlamento ruso luego de un cerco de varios
días sin luz ni agua a ese recinto, contando siempre, por alguna maquinación
política con el apoyo del ejército, con el que ahora, aparentemente, ya no
cuenta, como tampoco cuenta con una buena salud – sus problemas de alcoholismo
saltan a la vista -. En toda Rusia están pidiendo a voces su renuncia, esta vez
parece que esta será una cuestión de tiempo, en un país que entra a una economía
de mercado, de una manera un tanto torpe.
Muchas son las incógnitas en cuanto al Yeltsin actual y a su eventual sucesor, sobre todo con un Primer Ministro aceptado por la Duma... Primakov, quien para salir de la crisis propugna cambios "estructurales" en la economía rusa lo que, políticamente sería como un “retorno a la izquierda”. Luego está ocurriendo que en las protestas por los devastadores efectos de la crisis y los pedidos de renuncia de Yeltsin, toma parte activa un general del ejército ruso, Alexander Levdev, que ambiciona la primera magistratura desde hace tiempo.
Una de las causas más aparentes de la crisis rusa, serían las deudas internas y externas de ese país así como un mal manejo de la economía. Otras causas aparentes pueden encontrarse en la poca eficiencia y corrupción en el manejo de empresas estatales privatizadas o adjudicadas a los ex jerarcas del antiguo régimen que, gozan de prevendas y privilegios, están atrasadas en el pago de impuestos o simplemente no los pagan, no han cancelado - por meses - sueldos a sus empleados, su contabilidad adolece de varios defectos inaceptables en un sistema contable que exija transparencia y en fin, pare de contar.
EL
ORIGEN DE LAS FORTUNAS
La mayor parte de los siete barones son ex funcionarios de la organización de la
juventud comunista Comsomol o bien pertenecían a la que se llamaba "la clase
alta roja". Berezovski ahora, para tomar un ejemplo, es uno de los hombres mas
ricos del mundo con una fortuna personal calculada en unos US$ 3.200 millones.
Ninguno de los otros tiene fortunas personales inferiores a los US$ 150
millones. El orígen de estas fortunas hay que buscarlo en octubre de 1992,
cuando el naciente Estado capitalista ruso, inició el remate o la venta de los
bienes de la Unión Soviética. Cuando los rígidos controles sobre las materias
primas, precios y distribución se liberalizaron y se inició un mercado en el
que, a decir de un homre de negocios sueco, se podía comprar cualquier cosa, y
convertirse en multi millonario en dólares, solo sabiendo a cual funcionario de
la administración local había que sobornar.
Los siete barones, con sus contactos con políticos y directores de empresas
estatales, lo sabían y se hicieron de minas, pozos petrolíferos, de gas,
fábricas, industrias, bosques enteros, etc. Crearon también un conglomerado de
bancos y no descuidaron el control de los medios de comunicación. El lema de
estos personajes pudo haber sido: "atrévete y vencerás". Muchas de las
transacciones estaban lejos de ser transparentes, en ellas primaba el interés
personal antes que el de las empresas o la visión a largo plazo.
Algunos comentaristas occidentales, se deleitan en la comparación de estos barones de la Rusia actual, con los banqueros y magnates petroleros que explotaron los EE.UU a fines del siglo pasado y principios del presente: Stanford, Rockefeller o J.P. Morgan, aunque los barones rusos hasta ahora no han tenido que combatir contra leyes anti monopolistas, por ejemplo.
CONTROL
POLÍTICO
El Sr. Michail Chodorovski, (35 años) uno de los magnates petroleros más ricos
del mundo declaraba en una entrevista en 1997: "Si se ordenaran todas las
actividades, por la ganancia que producen, la política ocuparía el primer lugar.
Cuando descubrimos una crisis en el Gobierno, ponemos mucho cuidado y esfuerzo
para escoger a la persona adecuada dentro de nuestro círculo, para que se ocupe
de trabajar "sobre el poder"".
La forma en que se logró una re-elección de Boris Yeltsin es bastante ilustrativa. Después de haber acumulado sus enormes riquezas y formado el clan, los siete barones, vieron con desasosiego como los comunistas ganaban las elecciones parlamentarias en diciembre de 1995. Al iniciarse la campaña presidencial en febrero de 1996, encabezaba las encuestas el líder comunista Genady Ziuganov, por sobre un Boris Yeltsin que lucía cansado y sin mayor inspiración.
Los siete barones sabían que con un presidente comunista su poder y riqueza podrían verse amenazados y limitados. Orquestados por el director de la campaña de Yeltsin, Anatoli Tjubais, "invirtieron" el equivalente a US$ 3,5 millones en la campaña de Yeltsin. Luego, con el casi monopolio de los medios de comunicación con que contaban, levantaron la imágen de Yeltsin mientras oscurecían la de Zjuganov. Otro líder de la campaña de Yeltsin era el Jefe del Canal NTV de Gusinski. Así, Yeltsin aparecía a menudo y bien presentado, mientras Ziuganov, solo aparecía en programas de noticias y en situaciones no precisamente convenientes para el.
Cuando Yeltsin ganó las elecciones llegó para el grupo la hora de cobrar, y de esa manera, por ejemplo, Vladimir Potanin se convirtió en Vice Primer Ministro en el Gobierno que Victor Chernomyrdin formó, bajo la presidencia de Yeltsin en 1996, mientras continuaba el "aprovechamiento" de los bienes del Estado.
UN
PUNTO DE RUPTURA Y GEORGE SOROS EN RUSIA
En el verano de 1997 el recién nombrado Primer Ministro Anatoli Tjubais, que
coordinó la ayuda de los barones a la campaña de Yeltsin, que además era el que
mejor hablaba sobre las ventajas del mercado libre, en ocasión de la
privatización de un 25% de la empresa estatal Telekom Siazinvest, junto con su
colega Boris Memtsov, declaraba que: Ya era tiempo de que se terminara con los
llamamientos a propuestas cuyo resultado se había decidido de antemano y que esa
vez se haría un negocio limpio". El ex Primer Ministro Vladimir Pontanin, junto
con el famoso hombre de negocios George Soros, se adjudicaban la licitación de
esa parte de la empresa, pagando unos US$ 1.875 millones.
Esto fue demasiado para Boris Berezovski, otro de los barones, quien también estaba interesado en el negocio y que con sus medios de comunicación orquestó una campaña de desacreditación de Anatoli Tjubais, sacando a relucir que éste había sido coautor de un libro sobre privatizaciones cobrando por ello, la alta suma de US$ 90.000. además de que la imprenta que publicaría el libro estaba controlada por Vladimir Pontanin. El "negocio del libro", como se denominó a esto, ocasionó en último término que Boris Yeltsin sacara a Tjubais del Gobierno en marzo de 1998 cuando la crisis asiática ya había calado en la débil economía rusa.
El joven Sergei Kiriyenko se convirtió en Primer Ministro, como se menciona al principio. Luego viene la propuesta de Chernomyrdin y el posterior nombramiento de Primakov. Y esta es la historia de los siete barones de la nueva Rusia y de su forma de actuar, un elemento de poder con el que aparentemente habrá que contar.
La Paz, Bolivia, 19 de octubre de 1998.
Revisado en Bruselas, Bélgica en noviembre de 2003.