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El volcán Pichincha se pone en actividad por encima de la ciudad de Quito, Ecuador. 5 de octubre de 1999.
 
Fuente: Cruauté et Utopie Centre International pour la ville, architecture et le paysage CIVA, Imprimerie Poot, mayo 2003, Bélgica

LA CRISIS BRASILERA
 

El 13 de enero de 1999 el Brasil devaluó su real. Esto ocasionaría grandes problemas económicos y sociales sobretodo a Argentina que se mantenía aferrada a la paridad del dólar. Este artículo fue escrito el 4 de marzo de 1999 y constituye una pieza histórica acerca de esos hechos, que también fueron un "golpe bajo" - aparentemente involuntario - a los esfuerzos de Integración del MERCOSUR.

 Como antecedentes, tenemos los hechos siguientes:  

El ex-Presidente del Brasil Itamar Franco, había sido recientemente elegido Gobernador del Estado de Minas Gerais. (En un gobierno federado como el de Brasil, Estado corresponde a Departamento o Provincia). El Presidente de Brasil en el tiempo de la crisis era Fernando Enrique Cardoso, ex ministro de Hacienda del gobierno inmediatamente anterior de Itamar Franco. Sin embargo por rivalidades políticas estos caballeros se habían distanciado y su amistad se había convertido en enemistad.

 Cinco días después de haber asumido el cargo de Gobernador, Itamar Franco declaró que el Estado de Minas Gerais no se hallaba en posibilidades de pagar su deuda interna al gobierno central - deuda que ascendía a una cuantiosa suma y cuyo ejemplo podía repandirse a otros Estados de Brasil endeudados con el gobierno central y con dificultades para pagar - En realidad el elemento que desencadenó la que se llamaría "crisis brasileña" fue esa declaración de Itamar Franco.  

Fernando Enrique Cardoso no tenía, aparentemente, otra alternativa que la devaluación del "real", con el consecuente efecto del encarecimiento de las importaciones y el abaratamiento de las exportaciones brasileñas en el exterior, afectando toda la economía del continente, pero en especial la del MERCOSUR (proceso de Integración formado entonces por Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay) y muy especialmente la de la Argentina, El 90 % de la producción de automotores argentinos iba a Brasil, y un 30 % de sus exportaciones totales.  

En Argentina, por recomendaciones de Cavalho, Ministro de Economía del Gobierno de Menem, y por las dolorosas experiencias de la hiper inflación que había sufrido la Argentina en años anteriores, tenían un terror - pánico a cualquier devaluación que en realidad es mas un efecto que una causa de la impresión de dinero sin respaldo, o lo que en economía se denomina "señoriaje " - la devaluación en Argentina, es lo que racionalmente convenía hacer en ese momento para mantener la competitividad de su producción, especialmente en un mercado para Argentina tan importante como el Brasil - y se aferraban a la paridad del dólar con el peso argentino. Así lo harían durante los tres siguientes años, o sea de 1999 a 2001 en que por tal motivo se produjo un enorme desempleo y una gran fuga de capitales e inversiones principalmente hacia Brasil. - Que ocasionó entre otras cosas el famoso "corralito" o sea la prohibición de disponer de los fondos de depósito de los ahorristas, con las consecuentes catástrofes individuales, suicidios etc. - además de una hambruna nunca vista anteriormente en Argentina, debida al mal manejo de la economía durante esos tres años de "no devaluación" que pudieran llamarse de "no exportación" ya que las exportaciones argentinas bajaron significativamente.

   
LAS CRISIS DE NUESTRO TIEMPO
MORA, NI QUE LA HUBIERAN CONCERTADO

   Lic. Luis Carlos Luksic Nava

   En el contexto de las crisis de nuestro tiempo, conviene destacar los acontecimientos más relevantes, aquellos que tendrán repercusiones en el tiempo y nos afecten. En el caso de la crisis brasileña pienso que tal acontecimiento es la fuerte depreciación del real desde el 13 de enero de 1999, que entre sus efectos externos hace que las exportaciones brasileñas se abaraten, en la misma medida en que sus importaciones se encarezcan, lo que ya ha convertido su déficit comercial mensual de algo mas de US$ 700 millones en superávit de mas de US$ 250 millones en el mes de enero (de 1999). Y la depreciación continúa, (aún con las intervenciones del Banco Central) debido al fenómeno conocido por "overshooting" que implica entre otras cosas una sobre depreciación del real que a largo plazo, eventualmente, recuperará niveles mas racionales. 

Recordemos que entre las causas subyacentes de la crisis asiática, se menciona que la China popular devaluó en un 50% su moneda en 1994, lo que restó competitividad a los productos de los otros países asiáticos. Una devaluación o depreciación fuerte de la moneda de un país podría considerarse como un "golpe bajo" para la economía de sus vecinos y atentatorio contra los conceptos de integración, desarrollo conjunto etc. Y es que el Brasil no necesitaba dejar flotar su moneda o dejar que se deprecie, como lo afirma el Editor en Jefe de la revista Forbes, Steve Forbes, en la edición de 8 de febrero de 1999 de esa revista: "El Banco Central pudo haber mantenido el valor del real con relación al dólar proveyendo los dólares necesarios para satisfacer la demanda. Se trata de simple economía, si la oferta excede la demanda, los precios caen. El Banco Central tiene unos US$ 45.000 millones de reservas". 

La crisis brasileña tiene dos aspectos: el fiscal y el monetario. El Fiscal muestra una serie de fallas estructurales de su economía y se refleja en un déficit del Sector Público de 8% de su PIB. O sea, el Estado gasta mucho en cue stiones como mantención de la burocracia etc. En otros términos, los gastos gubernamentales son demasiado altos y sus entradas demasiado bajas. El problema no es simple para un gobierno que se ha mostrado políticamente débil e incapaz de cortar los gastos públicos revirtiendo una tendencia que significa un drenaje permanente de los recursos. Y es difícil porque el incurrir en los gastos excesivos y permanentes, se considera un "derecho adquirido", porque así se ha hecho durante demasiado tiempo. 

Existe una ley que prohíbe a los Gobiernos locales utilizar más del 60% de sus ingresos en salarios. Sin embargo, la mayoría de los Estados del Brasil ha sobrepasado ese límite; o sea que a nivel nacional hay un aparato estatal con una pesada carga burocrática. Se ha calculado que para racionalizar la economía sería necesario despedir a unos cinco millones doscientas mil personas aumentando las cifras de desempleo del 7% actual al 12%. Un alto costo social, que podría aliviarse con una reactivación de la economía, que es justamente lo que busca la devaluación.

Otro problema es que entre las cargas del Estado está las sumas de dinero que hay que pagar a una gran cantidad de jubilados, algunos de ellos menores de 40 años. En los países industrializados la gente se jubila generalmente a los 65 años de edad. Brasil en este sentido es un país de lujo. El problema es que esos años de "vacaciones" para muchos jubilados tienen que pagarse tarde o temprano por esta generación o las próximas. Se critica al gobierno por la debilidad que se ha hecho evidente al encontrar gran dificultad para lograr una simple mayoría parlamentaria para aprobar una disminución de 25% de las jubilaciones de los empleados estatales.


Eso en cuanto a algunos de los problemas fiscales en cuya formación los países del área nada tuvieron que ver. En los aspectos monetarios y con las recomendaciones del FMI, Brasil ha estado sujetando su moneda a un sistema de mini devaluaciones (crowling peg) cercanas a la paridad con el dólar con intervenciones del Banco Central en el mercado cambiario. Una política en la que el prestigio del FMI estaba una vez más en juego ya que una política parecida adoptada en Indonesia en 1997 por sus recomendaciones, tuvo que ser seguida por una flotación abierta de la "rupia" (como en Brasil ahora - 1999 -) y prácticamente una depreciación violenta. La Argentina sugería sujetar el real a la rigidez de una paridad completa con el dólar e inclusive a una unión monetaria con los EE.UU.

 El Gobernador del Estado de Minas Gerais, Itamar Franco, a los cinco días de su posesión declara una moratoria de 90 días en el pago de la deuda interna de ese Estado al gobierno central, en el momento más álgido de la crisis. El monto de esa deuda asciende a US$ 14,000 millones. Podría justificarse la declaratoria de mora si los préstamos a los Estados fueran duros y muy difíciles de pagar, pero se trata de créditos blandos a 30 años plazo e intereses de 6 a 7.5% anual, cuándo los del mercado estaban a 37%. El nuevo gobernador y ex Presidente de la República, tuvo como su Ministro de Hacienda o de Finanzas al actual presidente Fernando Henrique Cardoso, quien llevó adelante un programa económico exitoso y también se llevó los honores del mismo.

 Sin embargo la mora de Itamar Franco, lo que hizo fue precipitar la flotación - devaluación - del real, ante lo que el Presidente Cardoso estaba renuente y que en definitiva pudiera significar la solución de los problemas del Brasil, en parte a costa de sus vecinos y socios del Mercosur de la Integración económica etc, y también resultaría en beneficio político para el actual Presidente Cardoso. Sería un exceso de desconfianza el pensar que esa mora fue concertada entre ambos para bien de su país y para precipitar la depreciación. En realidad si la hubiesen concertado o no, ya no tiene mayor importancia, pero hubiera sido mucho más difícil para el  Presidente Cardoso el asestar ese golpe a la economía de sus vecinos sin tener el justificativo de que se vio obligado a hacerlo.

   

La Paz, 4 de marzo de 1999